Alcaldía Municipal de Chinácota

Reportaje

Chinácota tiene su prospecto ciclístico, Jhonny Salas VeraChinácota tiene su prospecto ciclístico, Jhonny Salas Vera

Ciclista

Si hay un deporte que apasione a los colombianos es el ciclismo, pasión derivada quizás de los éxitos obtenidos por nuestros ciclistas en carreteras europeas.

El proceso de búsqueda de nuevas figuras se inicia con la llamada Vuelta del Porvenir, donde corredores con 17 y 18 años buscan mostrarse y llegar a los grandes equipos World Tour como es el caso de Rigoberto Urán, campeón en 2004 y 2005, Sergio Luis Henao, subcampeón en 2005, Carlos Betancur, tercero en 2006 o Nairo Quintana, tercero en 2008.

Este año la Vuelta del Porvenir rodó sobre carreteras casanareñas y allí estuvo presente y pisando duro un hijo de Chinácota, Johnny Alejandro Salas Vera quien a sus escasos 17 años logró consolidarse como el mejor ciclista nortesantandereano, ocupando el puesto 36 entre 218 participantes y vistiendo la camiseta de Indenorte – Calzado Power.

La excelente actuación le valió que el equipo Coldeportes – Strongman fijara sus ojos en Jhonny para la temporada 2021, espera confirmación, en la que también podrá participar en la Vuelta del Porvenir y espera mejorar la actuación de este año.

A pesar de su corta edad Jhonny podría considerarse un “veterano” de las carreteras colombianas, habiendo corrido además la Vuelta del Futuro 2019, la Clásica Raúl Saavedra en Cúcuta y la Clásica del Cesar donde ocupó el quinto puesto en la general.

Chinácota debe sentirse orgullosa de este prospecto del ciclismo nacional, hijo de Jhonny Salas y Margely Vera, estudiante del Instituto Técnico Agropecuario (11 grado en 2021) quien en 5 años de la práctica del ciclismo se ha logrado constituir en un corredor con gran futuro en el panorama nacional.

Esperamos que la suerte lo acompañe y logre poner en alto el nombre de Chinácota. Felicitaciones.

OMAR CHAVES GAMBOA

Chinácota, 28 de diciembre de 2020

 

Las crueles andanzas de don Ambrosio Alfinger

 

Las crueles andanzas de don Ambrosio Alfinger

Venido de Coro, el cruel conquistador cruzo la Serranía de Perijá y avanzó hasta la actual Valledupar, atacando despiadadamente a los indígenas y haciendo prisionero a su cacique Upare. A pesar de la resistencia que los caudillos indios hacían con sus flechas en beneficio del jefe cautivo, tuvieron que dejarlo solo por la incapacidad para defenderlo.

Prisionero Upare ofreció el oro “suficiente a cambio de su libertad y de no reducir a cenizas su ciudad”, mas todo fue en vano, lo juzgaron y condenaron a morir quemado. El cacique fue ahorcado, después de recibir el bautismo, ya que por “gracia” del conquistador se le había cambiado la forma de muerte. Su Casa Imperial fue reducida a cenizas.

De esta manera terminó la conquista del Valle de Upare, con muchos indígenas pasados a cuchillo y los demás llevados con narigueras hasta Chiriguaná y Chinácota, entre ellos Francisquillo el vallenato, sobrino del cacique Upare, quien había jurado tomar venganza por la cruel muerte de su tío. Una vez en tierras chitareras Francisquillo se amistó con dos jóvenes Chinácotas, Silamo y Utarema, víctimas también de las atrocidades del conquistador alemán y les propuso un plan para deshacerse del invasor.

Una vez terminada la cena Alfinger acostumbraba darse un paseo por los alrededores del caserío y por esos lados se apostaron también, con arcos y flechas, los tres complotados. Su gran estatura lo hizo fácil de identificar y hacia su cuerpo apuntaron sus arcos con toda la fuerza y el odio acumulado en sus corazones. Tres días después murió el cruel tudesco y sus tropas abandonaron territorio chitarero.

Tomado de la Revista Impacto.

 


Número de visitas a esta página 43
Fecha de publicación 11/12/2023
Última modificación 11/12/2023